Michael Vanthourenhout y el error de concepto en el equipo Pauwels Sauzen

La segunda carrera del Superprestigio fue ganada por Joran Wyseure. El experimento nocturno acabó siendo más que entretenido, con muchos cambios en las primeras posiciones y con Felipe Orts luchando siempre por no descolgarse del grupo cabecero. El alicantino finalizó séptimo. Pero el foco de la polémica estuvo colocado, una vez más, sobre los hombros de los ciclistas de Pauwels Sauzen.

El equipo Pauwels Sauzen es conocido en el ciclocross mundial por sus tácticas al límite del reglamento en todas y cada una de las carreras, con un corredor que ataca en primera posición y otro que frena el ritmo del pelotón perseguidor en cada curva. Esa dinámica entre el ya retirado Eli Iserbyt y Michael Vanthourenhout provocó que fueran el equipo más criticado en redes sociales y menos querido entre el público general. Pero es que ese controversia siempre fue amplificada por gestos concretos muy feos, con especial énfasis para el día que Iserbyt pateó la bicicleta de un rival hasta romperle el cambio.

En Middelkerke vivimos un nuevo capítulo de esta saga. Cameron Mason intentó adelantar a Michael Vanthourenhout. Lo cierto es que vista la repetición y haciéndolo sin ningún fanatismo, es una trazada limpia y que no puede ser criticada por ningún aficionado. Pero Vanthourenhout buscó el choque con Mason y, por desgracia, acabó yéndose al suelo, lo que le restó mucha frescura para los metros finales de la carrera, donde solo pudo ser segundo.

Hasta ahí no tiene más importancia. Un día más en el ciclocross. Lo grave ocurrió en línea de meta. Vanthourenhout se marchó a por Mason y acabó insultándole e incluso tocándole levemente. Por fortuna para todos, se retomó la paz sin que hubiera una agresión física. La situación acabó con una multa para Vanthourenhout.

Pero lo importante no es el pago económico. Lo importante del caso va mucho más allá: ¿para qué invierten las empresas en el deporte profesional? Si la respuesta es para ganar carreras, en ese caso Pauwels Sauzen es un ejemplo de éxito. Pero si las empresas buscan una buena imagen, no tiene ningún sentido lo que hizo Vanthourenhout, quien quiso impedir a un rival que le adelantase, acabó cayéndose solo y tras pisar la meta se fue a insultar a un rival. En el seno de Pauwels deberían analizar, una vez más lo sucedido, y estudiar qué imagen quieren ofrecer a los aficionados porque el deporte no es sino un vehículo de promoción publicitaria… de marcas.

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